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Dólares de arena

Dólares de arena

Esta película fue filmada principalmente en las playas de República Dominicana y se estrenó el 10 de diciembre del 2015, sus directoras fueron Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas.

Las actrices principales son Geraldine Chaplin, que hace el papel de Anne, una francesa mayor que se va a vivir a la playa Dominicana sus últimos años y Yanet Mojica, Noelí, una chica joven, nativa del lugar, que busca entre los mayores jubilados una forma de sobrevivir económicamente.

Esta película nos permite adentrarnos en un mundo interesante y nos revela dos realidades de las que no podemos escapar, una por cercana y otra por el fantasma de los años.

Respecto a la primera realidad, vemos a una joven (Noelí) que vive en la playa, en una chocita de madera y bejuco. Sus escazas pertenencias caben en un bolso y vive con un novio que no trabaja, pero que recibe plácidamente lo que ella “busca”. Porque si, Noelí busca.  Se hace amiga de los jubilados que acuden a su playa y los lleva a bailar, se hace su compañera social y sexual y luego, descaradamente, les pide regalos.  Al ser tan mayores, les hace gracia y le dan dinero y joyas.

Esta visión nos muestra una forma de vida muy común en nuestros países latinoamericanos, en donde jóvenes encuentran una forma de vida  en que subsisten gracias a la prostitución y los jubilados son la  “presa” más conveniente y fácil de obtener.

Las razones por las que llegan ahí son variadas y dan paso a un artículo completo, por ahora baste mencionar problemas socioeconómicos de las familias monoparentales, dificultades académicas fruto, muchas veces, del consabido “examen de bachillerato” que deja a muchos jóvenes en la estacada, sin posibilidades de conseguir un trabajo decentemente pagado y en una espera semestral por los exámenes de las materias que les faltan. Por otro lado, las drogas que irrumpen en las familias de cualquier estrato social y bueno, son muchos factores además de éstos y diferentes combinaciones de los mismos, que dan paso a un sector social que encara día a día problemas de alimentación y seguridad que se puede sostener solo con éste trabajo de “amigo de jubilados extranjeros”

La otra realidad que ocupa éste artículo, es el de la señora francesa Anne. Una mujer mayor, digamos 70 años, que está sola, ya que no habla con su único hijo y se va de su país (Francia) por tiempo indefinido, a vivir a una playa.  Esta mujer encarna a la, se puede decir, única lesbiana de la película. Ella lleva tres años en una relación con Noelí y, en el transcurso de la cinta, se ve cómo ella se da cuenta de los manipuladora y mentirosa que es la chica, y cómo, al mismo tiempo,  se lo perdona a cambio de compañía en la cama de noche, compañía en el pueblo de día y compañía emocional todo el tiempo.  Aunque Noelí no llega todos los días, y no está siempre a su disposición, ya que puede salir con otras personas sin decírselo. Anne sospecha, pero no la cuestiona, no la quiere alejar.

Y es en éste contexto que me pregunto… ¿cuánto aceptamos por no estar solas? ¿hasta dónde llega la necesidad de estar con alguien al lado para no cuestionar y aceptar sin mirar?

En primer lugar se puede ver la situación de Anne, es una mujer mayor, y esto es algo que nos preocupa a todas.  Ese momento en que somos mayores y no tenemos hijos que nos cuiden y los sobrinos.. bueno.. esos son otro costal.

Recientemente se ha dado una tendencia llamada “modelo de convivencia en la edad madura” y se trata de grupos de amigas (viudas, solteras, divorciadas) que han decidido vivir juntas en una sola casa o apartamento. Incluso se ha dado de personas que compran una hectárea y construyen casitas, viviendo juntas, pero no revueltas.

Según un artículo publicado por Mayte Sancho, directora científica de Matia Instituto Gerontológico, esta tendencia se da porque las nuevas generaciones de adultos están más conscientes de su independencia y están claros en tomar sus propias decisiones.  Aunque no olvidan a su familia, el hecho de vivir con coetarios, les da la calidad de vida que siempre han tenido.  Los nuevos Mayores, son personas que han vivido solas, y que no quieren perder la libertad, concepto muy importante en la vida de estas personas.

 “No renuncian a la familia, por supuesto, su principal apoyo emocional. Pero no quieren depender de sus hijos”, aclara. “Es una decisión personal, que nada tiene que ver con el desapego. Ni mucho menos. Yo me atrevería a decir que ahora los lazos familiares son incluso más sanos, en el sentido de que se salvaguarda la independencia de todos y eso ayuda a la convivencia”, señala Anna Freixas, catedrática de Psicología ahora jubilada y autora del libro Tan frescas. Las nuevas mujeres mayores del siglo XXI (Paidós).

A medida que la pirámide etaria se está volviendo de cabeza,  cada vez hay más adultos mayores que buscan para sí mismos una vida de calidad, independiente y saludable, tanto psíquica como físicamente.

Hoy día los adultos mayores no son lo que eran antes, esta nueva generación nos muestra hombres y mujeres saludables y con todas sus capacidades mentales, listos para tener una vida de jubilados a más no poder.

Entonces… la idea de una etapa de la vida sola ya es un mito, un fantasma que poco a poco podemos dejar de lado, reunámonos, vivamos.. solo hay una vida que podamos recordar y es en ésta en la que tenemos que aprender.. en todas las edades, en todas sus facetas.. porque a esta vida.. vinimos a vivir..

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Gina

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